Exclusiva cama plegable en forja policromada pintada a mano y bronce d finales s.XIX principios s.XX


10 fotos EXCLUSIVA CAMA PLEGABLE EN FORJA POLICROMADA PINTADA A MANO Y BRONCE D FINALES S.XIX PRINCIPIOS S.XX (Antigüedades - Muebles Antiguos - Camas Antiguas)

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    Preciosa cama de forja policromada en muy buen estado. Adornada con motivos de bronce, una ornamentación muy fina. Decorada y hecha a mano.

    Procede de una colección particular donde podemos ver una barra algo torcida en el cabecero, la familia explica que fue de tanto apretar en un parto y en tono jocoso añade que quizás fue en una noche loca de pasión .

    La cama es de 1,40 cm. Pintada a mano con motivos florales recorriendo toda la forja. En las patitas de la cama van soportadas por unas ruedecitas. Cama tal y como se ve en las fotos. 

    Pocas piezas encontramos de estas características con el somier incorporado en hierro. Es plegable y nos dicen que es muy muy cómoda. Una cama con mucho estilo, para los más exigentes cuidando la decoración y buen gusto.

    Para cualquier cosa no duden en ponerse en contacto con nosotros.

    Producto sujeto a venta en tienda.

    Los gastos de envío los asumirá Galeria54 en venta directa siempre que sea territorio peninsular gratis o por el contrario se puede venir a buscar en tienda. 

    Para los amantes de lo único y exquisito. Todo un lujo.

    Historia de la cama:

    La cama, que tiene forma propia desde las antiguas civilizaciones de Egipto y Asiria, consiste en un bastidor rectangular alargado, de madera o de metal, sostenido por pies elevados y terminado en un extremo o en ambos en un cabecero a modo de respaldo, que suele adornarse con figuras.

    Según algunos historiadores[cita requerida], los griegos fueron los primeros que colocaron una especie de cabecero, más o menos elevado, sobre el armazón de la cama constituida por cuatro palos ensamblados, los cuales componían los montajes que sostenían la cama propiamente dicha.

    Los persas, antes que los griegos, tenían sus camas con baldaquinos y la cubrían con muchos tapices. Los baldaquinos los adornaban con bordados, metales preciosos (oro y plata), marfil y perlas.

    Los romanos también tenían unas camas semejantes y, a medida que el Imperio se fue agrandando y enriqueciendo con sus conquistas, se fueron haciendo de maderas finas, como el ébanocedro, etc., así como el bronce, variando también la clase de sus colchones, los cuales en un principio consistían en un sencillo saco de paja, pero que después se rellenaron de lana de Mileto y, posteriormente, de finísimas plumas.

    En la Europa occidental, después de Jesucristo y hasta finales del siglo XII, aunque la cama debió de ser considerada como un mueble de gran importancia, desapareció en gran parte este lujo. Los príncipes tenían oficiales a su servicio que tenían el encargo de cuidar de su lecho. Las dimensiones de la cama llegaron a ser tan grandes que alguno de estos príncipes hacían que un criado golpease con un palo los colchones para persuadirse de que en ellos no se ocultara ninguna persona.

    En la época de Carlomagno, como prueba de deferencia y distinción se compartía la cama con el compañero de armas o con el huésped a quien se quería honrar, sin que la esposa del que prodigaba tal atención se marchara a otro lecho. Por entonces llegó a ser costumbre que la mujer acostara en su lecho a los perros. Y hasta hubo camas en las que se llegó a acostar a toda la familia: de aquí que sus dimensiones fueran tan descomunales.

    En la época medieval aún se extendían tapices sobre el suelo o en algún banco adosado al muro, en los que se colocaban almohadones de plumaslana o de crin animal y se utilizaban, a modo de cobertores, pieles de animales.

    Las camas de los egipcios tenían sus pies en forma de patas de animales figurando en su cabecero la cabeza de estos. Las de los griegos y romanos solían llevar pies torneados y rectos y unas y otras se adornaban con incrustaciones preciosas. Durante los primeros siglos de la Edad Media la cama tuvo una estructura muy sencilla en Occidente, siempre rectangular y con pies rectos. Pero no faltaron ejemplares en que los pies eran a modo de columnas torneadas y esculpidas y más altas que el lecho, terminando por arriba en pomo. Llegado el siglo XIII, volvió a ponerse en uso la ornamentación de toda la cama con pinturas, relieves e incrustaciones y elevado cabecero, si se trataba de camas señoriales, y así se mantuvo hasta nuestros días con las variantes propias de los estilos de cada moda.

    Con frecuencia, y muy especialmente en los lugares fríos, se colocaba sobre la cama un pabellón o baldaquino ya desde las civilizaciones remotas, como se manifiesta en los relieves asirios y como se han visto en algunos ejemplares hallados en Egipto. Este pabellón, con unas cortinas, servía para reducir el tamaño del habitáculo consiguiendo que el calor corporal lo calentase con más facilidad que a toda la habitación. Desde el siglo XV dicho pabellón suele montarse en forma de lujosos doseles ya solos, ya apoyados sobre columnillas que se alzan sobre los pies o ángulos de la cama.

    Por el contrario, en lugares especialmente cálidos, las camas eran de materiales buenos conductores del calor para evitar sentirse rodeado de material aislante por la noche y disipar mejor el calor del cuerpo. En al-Ándalus, pueden encontrarse lechos de la época califal, hechos de obra, con alicatado, en los que se sacrificaba la blandura del colchón en favor de mayor comodidad térmica.1

    El 7 de julio de 1946, el magnate Howard Hughes sufrió un gravísimo accidente en Los Angeles cuando efectuaba el primer vuelo de prueba experimental del avión espía XF-11. Sufrió lesiones internas, múltiples fracturas (la clavícula, todas las costillas...) y quemaduras de tercer grado por todo el cuerpo que le dejarían secuelas el resto de su vida. En el hospital, Hughes llamó a sus ingenieros para que le hicieran una cama a medida. Siguiendo sus indicaciones técnicas, le pusieron un sistema hidráulico manejado por 30 motores eléctricos, que le permitía ajustar la cama pulsando varios botones, creando la moderna cama de hospital.


Galeria54

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España (Lleida)
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