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PRECIOSO BOLSO ANTIGUO DE MALLA EN PLATA CONTRASTADA. EMBOCADURA CALADA Y CINCELADA


9 fotos PRECIOSO BOLSO ANTIGUO DE MALLA EN PLATA CONTRASTADA. EMBOCADURA CALADA Y CINCELADA (Antigüedades - Moda - Bolsos Antiguos)

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    Condition: Good (just a few signs of use)


    Maravilloso bolso realizado a finales del siglo XIX principios del XX. Acabado en plata de ley contrastada de 800 milésimas y adornado el final de la malla con colgantes de pequeñas bolitas (están todas). Cierre a presión de bolas entrelazadas. Embocadura calada y cincelada maravillosamente decorada. Tiene prendida una cadena de eslabones ovalados para llevarlo colgado.

    Medidas sin cadena: ancho de la boca 18,5 cm, ancho del final de la malla: 24 cm y alto: 17,5 cm

    Alto de la cadena desde la boca: 42 cm. La cadena en total mide 84 cm

    Peso: 214 gr

    Está muy bien conservado     

    Tal y como se ve en las fotos. Las fotos forman parte de la descripción

     

    Un poco de historia:                                                 

    La malla metálica que celtas, romanos y otros muchos pueblos emplearon para tejer armaduras mutó, en la década de 1820, a un grácil velo con el que construir, a base de anillas entrelazadas, elegantes bolsos para adornar a señoras de elevada posición.

    Fueron los orfebres y plateros de la época los que, aplicando el principio de la cota de malla, unir una anilla con al menos otras cuatro, diseñaron por encargo los primeros ejemplares, manufacturados en oro y plata que incorporaban ornamentos preciosistas (esmeraldas, zafiros, rubíes y marfil, para hacer boquillas) y armazones con grabados en relieve. Se trataba de piezas únicas y exclusivas, con muchas horas de trabajo manual, que encarecía el producto final. Estos talleres artesanales también fabricaron, con el transcurrir de los años, algunos artículos más modestos.

    Ante a la imposibilidad de abaratar el coste de la mano de obra especializada, tuvieron que recurrir a utilizar materias primas asequibles. Se opta por el metal blanco, el acero o incluso el hierro que, en ocasiones, aparecen engalanados con un baño de plata u oro y combinados con piedras semipreciosas.

    La industria de complementos de moda realizados con malla metálica iniciará a finales de la primera década del siglo XX una época dorada.

    1908 fue la fecha clave y el año en el que el estadounidense A. C. Pratt registró la primera máquina para tejer malla, un inventó que revolucionaría el sector al reducir los costes de fabricación, habilitar la producción en serie, abrir el abanico de fabricantes, y contribuir a la democratización de lo que comenzó siendo un capricho propio de clases altas y acomodadas.

    La empresa produjo artículos de calidad, con mallas de plata grabadas a mano, elegantes diseños y una acertada y cuidada política de márketing.  Incorporó en sus equipos creativos a diseñadores extranjeros de prestigio como Paul Poiret y Elsa Schiaparelli e introdujo innovaciones en cuestión de materiales como ocurrió en 1918 cuando apostó por confeccionar sus bolsos con malla de aros de Dresde, un tejido extremadamente fino que recibe el nombre de la ciudad alemana donde fue inventado.

    En los felices años veinte se pusieron de moda los bolsos fabricados con aros o pequeñas placas esmaltadas en vivos colores, remates de flecos y bolitas, y estampados con cenefas y dibujos geométricos.

    Unidades de baile de estilo art decó que las chicas modernas combinaban con atractivos vestidos de noche de tejidos vaporosos.

    Otra de las empresas del gusto de la época recibe el nombre de Mandalian. Fundada en Estados Unidos por Sahatiel G. Mandalian, de ascendencia turca, producía bolsos y accesorios que incorporaban elementos orientales con cierta tendencia al barroquismo.

    Fueron años de creatividad en la industria.

    Los bolsos aparecen con uno o varios compartimentos interiores-los más completos pueden incluso llevar una limosnera o un espacio para ubicar un espejo de mano-, y las soluciones para el cierre varían desde el más práctico y sencillo, construido con dos bolitas que encajan entre sí, hasta cierres a presión con remates variados.

    Tras años de expansión, la industria se enfrentará a tiempos difíciles coincidiendo con la Gran Depresión y el final de la Segunda Guerra Mundial cuando muchos fabricantes, para combatir la crisis económica y la caída de la demanda, tienen que detener su producción u optar por emplear cobre en la fabricación de las piezas.

    El bolso de malla recuperará su pujanza en la década de los cincuenta de la mano de estrellas del celuloide como Ingrid Bergman y Jane Russell que popularizan unidades de armazones rígidos.

    Posteriormente en los setenta, en plena fiebre de la cultura de clubs y discotecas, la malla volverá de nuevo al primer plano de la actualidad y se empleará asiduamente en el diseño de bolsos de noche y otros accesorios como los tops.

    Hoy día, sigue siendo posible adquirir complementos acabados en este material, aunque la calidad contemporánea no es comparable a las primeras unidades producidas en serie ni tampoco a las piezas primigenias fabricadas por encargo hace casi doscientos años.

    Sin embargo, la permanencia de una industria ligada al consumo de estos accesorios demuestra la vitalidad de la malla metálica, que, en la línea de los grandes clásicos, nunca pasa de moda y jamás desentona para realzar un vestido de fiesta o dar un toque de distinción al vestuario elegido para acudir a un evento especial.

    Si buscamos estilo, elegancia, glamour, exclusividad…la malla metálica nunca nos defraudará.


lance56

(813)
Spain (Soria)
Member since: 18/02/2019

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