Esta obra representa la esencia del informalismo lírico de Romà Vallès. A través de una técnica de grabado impecable sobre papel de alto gramaje, el artista establece un diálogo entre la abstracción matérica y la simbología poética. La pieza destaca no solo por su exclusividad (ejemplar 33 de solo 35), sino por su íntima conexión con las artes hermanas, evidenciada en su dedicatoria manuscrita que evoca la libertad creativa a través de la música. Una pieza imprescindible para coleccionistas que busquen la sensibilidad de la vanguardia catalana del siglo XX en su formato más personal y directo.