Las deudas suelen pagarse en efectivo o con cheques letras u otros papeles de comercio. Sin embargo en esta novela la moneda utilizada es muy distinta y la persona que paga es muy difícil de localizar. Se comprende que así sea ya que la moneda en cuestión es el cadáver de uan bella dramaturga brutalmente asesinada en una mansión escocesa y quien salda su deuda de esa peculiar manera es alguien tan escurridizo que incluso llega a confundir al inspector de Scotland Yard encargado del caso.