Este cabujón de shattuckita es una de esas piezas que te detienen la mirada. Los azules intensos, los verdes cobrizos y esas vetas marrones que serpentean por la superficie crean un pequeño paisaje mineral… casi parece una pintura abstracta en miniatura.
Procede de Katanga, en la República Democrática del Congo, una región famosa entre coleccionistas por sus minerales de cobre con carácter propio. Aquí la shattuckita suele convivir con guiños de malaquita o azurita, y este ejemplar lo demuestra con elegancia.
La pieza está pulida en forma ovalada, lista para convertirse en un colgante con presencia o en un anillo que no pase desapercibido. Mide 4 × 3 cm y pesa 27 gramos, un tamaño perfecto para lucir sin resultar excesivo.
Si buscas una gema diferente, con alma y con ese toque artesanal que tanto apreciamos en el oficio, esta shattuckita es una candidata estupenda. En mano transmite serenidad, color y una historia geológica que merece ser contada.
Ficha técnica