Paul Gauguin lo abandonó todo —familia, trabajo, Europa— en busca de un paraíso que existía más en su imaginación que en ningún mapa. Este libro sumerge al lector en la vida del pintor maldito que cambió el arte para siempre, desde los salones de París hasta las islas de la Polinesia, donde el color se convirtió en su único idioma. Una historia sobre la obsesión, la libertad y el precio de perseguir un mundo propio.