Una pequeña forastera encuentra en la jardinería un lenguaje propio: el de la tierra, las raíces y las cosas que crecen despacio. A través de sus horas entre plantas y semillas, esta historia explora la pertenencia, la paciencia y la belleza de cultivar un lugar en el mundo. Un libro para quienes saben que echar raíces lleva tiempo, y que eso está bien.