El terror no descansa en este tercer volumen de Los muertos vivientes, donde los supervivientes se enfrentan a amenazas que van mucho más allá de los no-muertos. Con una narrativa cruda y adictiva, Robert Kirkman lleva la historia a un punto de inflexión que dejará al lector sin aliento. Si creías que lo peor ya había pasado, estabas muy equivocado.