Con la filosofia de Emerson, o la comprension emersoniana de la filosofia (mirando retrospectivamente la historia de la filosofia con la perspectiva de volver a empezar), comienza Stanley Cavell un examen de las cuestiones esenciales de la vida moral segun se plantean en el mundo moderno, dominado por el pensamiento teorico o cientifico. Ciudades de palabras es la expresion acabada de las conversaciones que ha mantenido el autor con los textos mas representativos de la filosofia practica y la recapitulacion de los descubrimientos que ha proporcionado su atenta mirada a la literatura y, sobre todo, al cine: La exigencia implicita es que el cine, la ultima de las grandes artes, demuestra que la filosofia es a menudo la acompañante invisible de las vidas ordinarias que el cine es capaz de captar. La critica cinematografica o lectura del arte de Cavell, desde sus apreciaciones ontologicas hasta su preferencia generica por las comedias y melodramas de Hollywood, cumple la funcion constitutiva de la filosofia de pensar sin distraccion en aquello en que la mayoria de las personas no puede evitar pensar, al mismo tiempo que convierte esa fuente de distraccion o entretenimiento en objeto del pensamiento (sobre si misma y sobre el mundo que retrata). Si Ciudades de palabras es, en opinion de su autor, el mas pedagogico de sus libros, lo es tambien respecto a su propia obra, de la que podria constituir una pauta de lectura, una pauta, en general, no siempre bien entendida por los criticos entre los que se cuentan eminentes filosofos como Richard Rorty y Arthur Danto y que, sin embargo, se ha hecho sutilmente evidente. Empleando terminos emersonianos, diriamos que una lectura retrospectiva de la obra de Cavell descubre hasta que punto su escritura ha sido prospectiva y no ha necesitado giros ni interrupciones: esta toda ella di