Obra clave dentro del proyecto histórico-narrativo de Baroja, donde la novela se convierte en instrumento crítico para desmontar los mitos del poder, el heroísmo y la política. Los caudillos de 1830 no idealiza ni juzga: observa, disecciona y expone. Baroja escribe con una prosa seca y afilada que convierte la historia en materia viva, llena de contradicciones humanas. Esta edición antigua conserva la sobriedad material y tipográfica que encaja perfectamente con el tono del autor. Un libro para lectores que buscan historia sin épica impostada, literatura sin ornamento y una mirada lúcida sobre la España del siglo XIX. Pieza sólida, intelectual y poco complaciente.