Cuando el niño tiene dos años y ya sabe andar, correr, hablar e incluso -a veces- razonar, no hay que perder la perspectiva y ser más razonable que nunca. No es un miniadulto y no se debe perder la conexión mental con él. Si no los padres jamás podrán ponerse a su altura al responder a las preguntas propias de su edad. Este libro ayuda a solucionar ciertos problemas cómo: calibrar la verdadera capacidad conversacional del niño; su grado de entendimiento respecto al mundo que le rodea; cómo enfrentarse a la vida cotidiana; aprovechar esos fundamentos para el desarrollo futuro de los hijos. Ayuda a entender la psicología de un niño que ya no es un bebé.
Autor: Susan Reid