Lote literatura alemana del siglo XIX (Von Kleist, Hoffmann, Kafka) / Biblioteca de El Sol - 1991

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GÉNERO: Narrativa | Novela corta | Relato || LIBROS: La marquesa de O... y otros cuentos (Heinrich von Kleist) | El desafío (Heinrich von Kleist) | El voto (E.T.A. Hoffmann) | Un médico rural y otros relatos (Franz Kafka) || EDITOR: CECISA - Compañía Europea de Comunicación e Información, S.A. (Madrid, España) || COLECCIÓN: Biblioteca de El Sol || NÚMEROS: 19, 75, 98 y 164 || CUBIERTAS: Ángel Uriarte, Rodrigo Sánchez, Miguel Gutiérrez, Luis Mesón || FORMATO: Económico (tapa flexible), 384 (96 x 4) pp., 18,5 x 13,5 cm

Magnífica colección de novelas cortas y cuentos dramáticos, eróticos, de misterio, terror, oníricos..., a cargo de dos de las figuras más emblemáticas del romanticismo alemán, los prusianos Heinrich von Kliest y E.T.A. Hoffmann, así como de uno de los autores más influyentes de la literatura universal, el escritor bohemio en lengua alemana Franz Kafka. Ambientados en distintos lugares (Sacro Imperio, Italia, Polonia prusiana, Reino de Chile, colonia francesa de Santo Domingo... y hasta un país de fábula) y en distintos marcos históricos y fantásticos (desde el medievo hasta la atemporalidad), estos relatos son piezas cumbre de la narrativa alemana decimonónica.

CONTENIDO

HEINRICH VON KLEIST: «LA MARQUESA DE O..., Y OTROS CUENTOS»
Biblioteca de El Sol, 19

Como dice Carmen Bravo-Villasante en su prólogo a La Marquesa de O…, y otros cuentos en la edición publicada por Alianza Editorial, «Kleist se vuelve loco al comprender que es una víctima de la filosofía kantiana y más tarde al darse cuenta que la vida no puede someterse a un esquema rígido». Kleist está considerado uno de los principales escritores dramáticos del llamado romanticismo alemán y de toda la literatura alemana.

Sin embargo, no gozó de predicamento en vida, y hubo que esperar hasta el siglo XX para que se reconociese su papel destacado y sus obras pasasen a convertirse en una pieza del repertorio clásico alemán.

Sumario:

  • La marquesa de O...
  • El terremoto de Chile.
  • Los desposorios de Santo Domingo.
  • La mendiga de Locarno.

La marquesa de O… fue publicado por primera vez en 1808 en la revista Phöbus, dirigida por Kleist y Adam Heinrich Müller. Posteriormente apareció en el primer volumen de Cuentos publicado en 1810. Al publicarse, el cuento causó un gran escándalo en muchos lectores a los que pareció una pieza indecente. Se decía que esta obra no podía ser leída por ninguna dama sin enrojecer. Según Carmen Bravo-Villasante, «los párrafos finales de "La Marquesa de O…" son casi idénticos al final de la novela cervantina "La fuerza de la sangre"». «La Marquesa de O…» cuenta la historia de una joven viuda que vive en una ciudad al norte de Italia con su padre, un militar de alto rango. En medio de las guerras napoleónicas, la ciudad es tomada por el ejército ruso, la marquesa está a punto de ser violada por unos soldados pero es rescatada por un coronel del ejército invasor. Meses después, la marquesa descubre que está embarazada, aunque no ha conocido varón, y busca desesperadamente al padre de la criatura…

El terremoto de Chile se publicó originalmente en septiembre de 1807 en la revista Morgenblatt für gebildete Stände, números 217-221, con el título «Jeronimo und Josephe. Eine Szene aus dem Erdbeben zu Chili, vom Jahr 1647» («Jerónimo y Josefa. Una escena del terremoto de Chile del año 1647»). Fue incluido después en el primer volumen de Cuentos (1810). La historia transcurre en Santiago, la capital del Reino de Chile, por entonces gobernación colonial del Imperio español, en el preciso instante en que se registraba el terrible sismo del año 1647 que se cobró la vida de más de medio millar de personas. Un joven español llamado Jerónimo Rugera estaba a punto de ahorcarse de un pilar de la prisión donde le habían encerrado acusado de un crimen. Haría como un año que don Enrique Asterón, uno de los hombres más nobles y acaudalados de la ciudad, le había expulsado de su casa, donde Jerónimo había entrado a trabajar como preceptor, al enterarse del tierno romance que mantenía con su única hija, doña Josefa…

Los desposorios de Santo Domingo apareció por primera vez en Der Freimüthige en marzo de 1811 y fue incluido ese mismo año en el segundo volumen de Cuentos (1811). Santo Domingo (Saint-Domingue) es el nombre por el que fue conocida la colonia establecida por Francia en la isla de La Española y que por un periodo de tiempo abarcó todo el territorio insular, es decir, los países contemporáneos de Haití y República Dominicana. Es posible que la idea de escribir esta narración naciera durante su estancia en 1897 en la prisión de Fort de Joux, en el castillo medieval francés de Joux, donde también estuvo encarcelado el general negro François-Dominique Toussaint-Louverture, el político y militar más importante de entre los dirigentes de la Revolución haitiana y predecesor de Jean-Jacques Dessalines, antiguo esclavo que participó en las revueltas de los esclavos de la colonia francesa de Saint-Domingue y líder de la Revolución haitiana que proclamó la independencia del país el 1 de enero de 1804, convirtiéndose en su primer gobernante tras proclamarse emperador con el nombre de Jacques I de Haití. Toussaint-Louverture murió en la prisión en 1803. Una reseña de este cuento en el Zeitung für die elegant Welt le reprocha que «el desenlace de esta historia habría sido preferible que hubiera sido menos terrible, es casi cruel». Y verdaderamente el modo de contextualizar los hechos, ocurridos durante la guerra de liberación de Haití entre blancos y negros, las dos polaridades que presenta el texto, se presenta en un relato escandaloso por su violencia constante y fatal…

La mendiga de Locarno se publicó en 1810 en el Berliner Abendblätter conforme a una historia que le fue narrada a Kleist por su amigo Friedrich von Pfuel. Fue incluida en segundo volumen de Cuentos (1811). Este breve relato sirve a Emil Staiger para su magistral estudio del estilo de Kleist en Meisterwerke der deutsche Sprache («Obras maestras del idioma alemán») y como ejemplo de máximo dramatismo que tiene su equivalente expresivo en el procedimiento estilístico kleisteano. El relato se desarrolla en Locarno, localidad italiana situada al pie de los Alpes, donde se hallaba un palacio antiguo, perteneciente a un marqués, en el que se apareció un fantasma...


HEINRICH VON KLEIST: «EL DESAFÍO»
Biblioteca de El Sol, 75

Otra colección de relatos del poeta, dramaturgo y novelista prusiano Heinrich von Kliest.

Sumario:

  • El expósito.
  • Santa Cecilia o el poder de la música.
  • El desafío.

El expósito se publicó por primera vez en el segundo volumen de Cuentos en 1811. En 1967 se rodó un telefilm del mismo título, basado en este cuento. Narra la historia de Antonio Piachi, un rico mercader establecido en Roma que a menudo estaba obligado a realizar grandes viajes a causa de su negocio. Solía, en estos casos, dejar a su joven esposa Elvira bajo la protección de unos familiares. En uno de estos viajes a Ragusa llevó consigo a su hijo Paolo, muchacho de once años, nacido de su primera mujer. Sucedió que, precisamente por entonces, se había declarado la peste, enfermedad que tenía aterrorizada a la ciudad y a toda la comarca. Ante la gravedad de la situación, Piachi finalmente decidió no entrar en la ciudad, al predominar en él la preocupación por su hijo sobre sus intereses comerciales, así que tomó los caballos y emprendió el viaje de regreso. Sin embargo, apenas emprendida la marcha vio que un muchacho que parecía huido le tendía las manos suplicante con gran agitación. Piachi se detuvo y al preguntarle: qué deseaba, contestó el muchacho con inocencia: que estaba apestado, que los esbirros le perseguían para llevarle al hospital, donde su madre y su padre habían fallecido; le pedía, por todos los santos, que le llevase consigo, pues no quería retornar a la ciudad…

Santa Cecilia o el poder de la música vio la luz en el Berliner Abendblätter apenas un año antes de la muerte de Kleist en 1811, como regalo para la hija de un amigo. Esta leyenda, que resonará con fuerza en relatos posteriores de Bécquer como «El Miserere» o «Maese Pedro el organista», supone un hito de la narrativa breve del romanticismo alemán. El sustrato popular de lo legendario, la predilección por el tema medieval germánico y, sobre todo, la celebración de la música como lenguaje del misterio y mediación del entusiasmo, convierten este texto en un relato imprescindible. Un relato sublime, cumbre de la narrativa alemana, sobre el poder arrebatador de la música.

El desafío apareció por primera vez en 1811 en el segundo volumen de Cuentos. El texto corresponde vagamente a un subgénero de la novela policíaca, el llamado whodunit, término que proviene de la contracción en una sola palabra de la pregunta inglesa Who has done it? o Who's done it? («¿Quién lo ha hecho?»), que hace referencia a una variedad de trama compleja dentro de la novela policíaca, en la que un enigma o una especie de rompecabezas es su principal característica de interés. Esta narración se ambienta en el Sacro Imperio Romano Germánico durante el periodo medieval tardío. De acuerdo con la edición de Reclam (Stuttgart, 1992), Kleist habría tomado sugerencias de Jean Froissart en su Chronique de France, d’Engleterre et des pays voisins de 1370.


E.T.A. HOFFMANN: «EL VOTO»
Biblioteca de El Sol, 98

Selección de dos grandes relatos del escritor, jurista, dibujante y caricaturista, pintor, cantante (tenor) y compositor musical prusiano E.T.A. Hoffmann, que participó activamente en el movimiento romántico de la literatura alemana.

Sumario:

  • La iglesia jesuita de G...
  • El voto.

La iglesia jesuita de G… es un gran relato que tiene como tema central la cuestión de la búsqueda del ideal en el arte y el carácter, en definitiva, «inasible» del fin al cual tiende esta búsqueda. El protagonista del relato llega al extremo de necesitar hacer desaparecer lo real (lo que ha hecho desaparecer su ideal) para poder volver a idealizarlo. Un tema inquietante que, además, termina por revelar al «Mr. Hyde» que se esconde en todo hombre...

En junio de 1796, Hoffmann viajó a Glogau, ciudad del sudoeste de Polonia que en marzo de 1741 había sido tomada en un ataque del ejército prusiano dirigido por el general Leopoldo II, príncipe de Anhalt-Dessau, pasando a formar parte del Reino de Prusia al igual que la mayoría de Silesia. En Glogau, Hoffmann visitó la iglesia de los jesuitas y conoció al pintor prusiano de origen italiano Aloys Molinari, a quien ayudó a pintar el templo y que le serviría de modelo para su relato.

El protagonista de la historia se ve forzado a hospedarse en la hostería del Mercado de G. a causa de la avería de su coche de postas. Aprovechando las referencias que un amigo le había dado del profesor Aloysius Walter, un hombre sabio e instruido que impartía clases en el Colegio de los Jesuitas de la ciudad, se dirigió a conocerle. El profesor, que resultó ser tal cual su amigo se lo había descrito: comunicativo, mundano, con los modales de un sacerdote superior, muy ilustrado, le ofreció hospitalidad durante el tiempo que durase su forzada estancia, le mostró la iglesia de los jesuitas y le presentó a Bertoldo, el pintor extranjero que en ese momento trabajaba con su competente arte en la reparación del templo. Las palabras que Bertoldo pronunció y la expresión de su rostro, daban la impresión de estar ante la vida destrozada de un pintor desventurado…

El voto se trata de un cuento bastante complejo, con tres saltos temporales notablemente entrelazados y con la curiosidad de que sus secciones no están ordenadas cronológicamente.

La historia comienza el día de San Miguel en una pequeña ciudad fronteriza polaca, justo cuando las monjas carmelitas llamaban a vísperas. A la casa del anciano alcalde prusiano de la localidad llega un elegante carruaje del que se bajan una mujer ya entrada en años cubierta por un abrigo de viaje, seguida de una alta y joven figura cuyo rostro estaba cubierto por un grueso velo. Al quitarse la mujer madura el abrigo, se hace visible su hábito de monja, además de una cruz de plata que brillaba sobre su pecho, lo cual la caracterizaba como abadesa de un convento cisterciense. La dama cubierta por el velo, entretanto, solo con un silencioso, casi imperceptible, suspiro, había dado muestras de vida…

Todas las mañanas, nada más despuntar el día, la silenciosa dama del velo se dirigía a las carmelitas para oír la primera misa. El resto del día parecía dedicarlo sin interrupción a los ejercicios de devoción, pues siempre que era necesario buscarla en la habitación se la encontraba orando o leyendo libros piadosos. Rechazaba toda comida que no constara tan solo de verduras, toda bebida que no fuera agua y solo las más imperiosas advertencias del alcalde respecto a las exigencias de su estado, del ser que en ella vivía, podían finalmente convencerla de probar de vez en cuando un poco de caldo de carne y algo de vino. En la casa todos consideraban esta dura vida monacal como expiación de algún pecado, pero al mismo tiempo se despertó en ellos un íntimo sentimiento de compasión y un profundo respeto, a lo que contribuía no poco la nobleza de su figura y el encanto de cada uno de sus movimientos. Pero lo que entretejía en estos sentimientos hacia la forastera un tono sombrío era la circunstancia de que nunca se retirara el velo, por lo que nadie pudo ver su semblante. Nadie se aproximaba a ella, excepto el anciano y las mujeres de su familia, y para estas, que no habían salido jamás de la pequeña ciudad, era imposible hallar el rastro que les condujera al esclarecimiento del misterio, pues no podían reconocer un semblante que nunca habían visto. ¿Para qué entonces el velo? La activa fantasía femenina elaboró pronto una historia adecuada. Una terrible señal (así rezaba la fábula), la huella de una garra demoníaca había desfigurado horriblemente el rostro de la extraña y a ello se debía el espeso velo. El anciano tuvo que esforzarse por contener e impedir las habladurías y que al menos ante la puerta de su casa no se cotilleara sobre la huésped, cuya estancia en casa del alcalde ya era conocida en la ciudad. Sus visitas al convento de carmelitas tampoco pasaron desapercibidas y pronto fue conocida como la dama negra del alcalde, lo que de por sí se asociaba a la idea de una aparición fantasmal…


FRANZ KAFKA: «UN MÉDICO RURAL Y OTROS RELATOS»
Biblioteca de El Sol, 164

Bajo el título Un médico rural, Kafka reunió cuentos y textos diversos escritos en la soledad de la noche, tras una jornada laboral anodina y estéril. El conjunto posee la belleza inexplicable de una herida y supone una cumbre en el arte literario de Kafka como cuentista. Aquí se incluyen dos de esos cuentos.

Sumario:

  • Un médico rural.
  • Josefina, la cantora o El pueblo de ratones.

Un médico rural es un relato onírico, del mundo de los sueños, y cargado de metáforas; pero en cambio desarrollado de forma lógica, a la manera de un texto expositivo. Es decir, no presenta el sueño a flases inconexos sino que las situaciones surrealistas se encadenan de manera racional. La mencionada sucesión de metáforas convierte al relato en una alegoría llena de símbolos, que además evoca conceptos míticos y religiosos. Ya al principio muestra dos mundos separados por unas diez millas de fuerte nevisca. Dos mundos, el de los dioses y el terrenal. Antagonismo que aparece en todos los personajes: un sanador que no sana, por un lado, y un demonio con cara de ángel, por otro…

En este cuento, Kafka narra la historia de un doctor que en primera instancia, parece enfrentar una situación muy común para él: es solicitado a altas horas de la noche para tratar de salvar a un enfermo en un contexto en el que a pesar de ser el único que podría salvarlo, es burlado por cuanta persona se asoma a observar su trabajo.

El médico rural es un personaje insatisfecho con su vida y con la trayectoria que hasta el momento ha tenido. Se sabe y se siente superior al resto del pueblo en donde habita, probablemente debido a sus dotes como doctor profesional. Sin embargo el resto del pueblo no lo ve así, sino más bien como una persona que tiene como único propósito el de curar a los enfermos de la comarca; si esta tarea no es satisfecha de buena manera a los ojos de los pobladores, entonces mejor que el médico muriera, pues como cantaron los niños del coro escolar, «… si no cura, mátenlo. Sólo es un médico».

Josefina, la cantora o El pueblo de ratones es el último relato concluido de Kafka. Se trata de una fábula sobre la función del artista y es, quizá, la reflexión más distanciada y escéptica ―más pura― que, sobre su papel en el mundo, ha realizado un escritor.

Josefina es una cantante que chilla más que canta. Sin embargo, ejerce un gran poder de convocatoria. Su pueblo, el de los ratones, no entiende de música ni de arte, pero la escucha atentamente porque es un momento en el que puede reposar de su incesante actividad. Josefina, a pesar de unir y de atraer a los ratones a su alrededor, se siente incomprendida. Todo el mundo la respeta pero nadie la comprende. Atrapados en una vida cotidiana y gris, los ratones no disfrutan de la juventud y han de luchar por sobrevivir cada día. Josefina, con su peculiar canto, les permite evadirse de su cruda realidad.

AUTORES

Heinrich von Kliest fue un poeta, dramaturgo, novelista y filósofo prusiano nacido en Fráncfort del Óder en 1777. Autor favorito de Kafka y cuya obra encandiló a los mismísimos Hermanos Grimm, padres del folklore literario alemán, es considerado una de las máximas figuras del romanticismo alemán. Durante algún tiempo fue oficial del ejército prusiano, pero abandonó la carrera militar para trasladarse a Berlín, donde se dedicó al estudio de la Filosofía y las Matemáticas. Llevó una vida errante y desesperada, marcada por la inquietud y el desequilibrio espiritual que le condujo al suicidio a los 34 años de edad. El conocimiento de la Crítica de la razón pura, de Kant, le llevó a la certidumbre de la inexistencia de la verdad absoluta. Un viaje a Francia le aproximó a Rosseau y se entusiasmó rápidamente con la idea del retorno a la naturaleza, hasta el punto que se estableció en Suiza para dedicarse a la agricultura. En Suiza escribió la tragedia La familia Schroffenstein e inició Roberto Guiscardo, duque de los normandos, que primero destruyó y después reconstruyó antes de ser llevada definitivamente a la imprenta.

Estos dramas iniciales revelan ya no sólo el profundo pesimismo del teatro de Kleist, sino también una soledad, un desorden y una desesperación que rayan en la locura y le inducen, al mismo tiempo, al aborrecimiento de la vida y a un violento afán de gloria. En sus personajes se desencadenan las mismas potencias irracionales que agitaron su existencia. A fines de 1802, conoció a Goethe y Schiller y este encuentro exasperó, más que aplacó, su espíritu. Únicamente Wieland supo orientarle porque, en el desorden de aquella alma, intuyó la genialidad del artista. En 1807 y 1811 respetivamente aparecieron dos comedias suyas: Amphitryon y El jarrón roto. En 1808 publicó el drama Penthesilea, la expresión más desconcertante del conflicto entre la ley social y los instintos, que sorprendió y desconcertó a los lectores, y en 1810, el drama romántico Catalina de Heilbronn o La prueba de fuego (una gran representación histórico caballeresca), como contraposición al primero. A estos años pertenecen las narraciones más vigorosas del autor, entre ellas Michael Kohlhaas. En 1821 se publicaron como póstumos los dramas La batalla de Hermann y El príncipe de Homburg. La primera de estas obras dramáticas es un exaltado grito antinapoleónico y una furiosa incitación a la guerra santa por la libertad. El príncipe de Homburg, en cambio, reanuda el tema del idealista del conflicto entre necesidad y libertad, pasión y razón, instintos y leyes sociales.

*   *   *

Escritor, jurista y músico prusiano, Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, más conocido como E.T.A. Hoffmann, nació en Könisberg el 24 de enero de 1776. Está considerado uno de los grandes escritores del romanticismo alemán, de gran influencia en generaciones posteriores de escritores. Su labor como compositor quedó eclipsada por su carrera literaria, dedicada principalmente al género fantástico y al horror, siendo uno de los máximos representantes del género del romanticismo negro (Schwarze Romantik, conocido también como literatura de terror gótico) durante el siglo XIX. De entre sus obras destacan sus relatos, reunidos en Piezas fantásticas y en Cuentos nocturnos, con obras magistrales como «El magnetizador», «Vampirismo», «El mayorazgo», «El hombre de arena» o «Los autómatas», entre otros. También hay que mencionar su novela gótica más oscura y célebre, Los elixires del diablo (1815), una exquisita obra maestra de lo grotesco. Como dramaturgo escribió Ondina (1816), con un libreto basado en un cuento que Friedrich de la Motte Fouqué que había escrito en 1811, en pleno auge de las narraciones fantásticas o cuentos de hadas (no debemos olvidar que las colecciones de los hermanos Grimm aparecieron entre 1812 y 1815). En el libreto de Ondina realidad y fantasía se fusionan, se interrelacionan, al menos; concretamente narra la venganza de los «seres sin alma» (o sea, el mundo fantasmal), que se cierne sobre los «seres con alma» (es decir, el mundo real), al haberse opuesto los segundos al deseo de Ondina, hija de las aguas, de ser aceptada por los hombres y de acceder en última instancia al amor humano. Tras esta bella poesía, debemos centrar nuestra atención en el trasfondo temático, por su poder simbólico y evocador, así como por su preferencia hacia unos temas que serán germen de la ópera romántica alemana y más concretamente de la de Richard Wagner. Por eso es fundamental conocer la obra tanto literaria como teatral de E.T.A. Hoffmann, en cuanto supone un antecedente inmediato de la obra operística posterior.

Tras llegarle el triunfo, y esclavo de su excesiva sensibilidad, se entregó a una vida desordenada que destruyó su salud (enfermó de alcoholismo y sífilis) y lo acercó a la locura, aunque siguió ejerciendo como jurista hasta su muerte y no se resintió toda la ingente producción literaria que desarrolló en estos últimos años; incluso, atacado por la parálisis el mismo año de su muerte, 1822, dictó sus obras a secretarios o a su esposa. Sus amigos intentaron alejarlo del abismo, pero enfrentado a los oficiales prusianos y a la censura y abrumado por la desaparición de su gato Mürr, se agravó definitivamente su sífilis y dejó de escribir. La muerte le sobrevino en Berlín el 25 de junio de 1822.

La fama de E.T.A. Hoffmann, como se ha dicho, se debe más a su obra como escritor que a sus composiciones musicales, y como tal ejerció un influjo sensible en grandes autores como Edgar Allan Poe, Théophile Gautier e incluso Franz Kafka. ​ Sus obras de ficción, de horror y de suspense, que combinan lo grotesco y lo sobrenatural con un poderoso realismo psicológico, se encuentran entre las mejores y más influyentes del movimiento romántico.

*   *   *

Franz Kafka fue un escritor de origen judío nacido el 3 de julio de 1833 en la Bohemia del Imperio austrohúngaro. Apenas sí salió de Praga, su ciudad natal; estudió Derecho y trabajó durante catorce años en la Compañía de Seguros de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia. Si bien hablaba checo y alemán, toda su obra la escribió en esta última lengua. Se jubiló prematuramente por causa de una tuberculosis que el 3 de junio de 1924 acabó con su vida. Llevó una existencia retraída, discreta; se mantuvo apartado de la farándula que tan a menudo asfixia a la literatura. En sus Diarios, así como en una correspondencia íntima desorbitada, dejó cumplido registro de sus luchas internas, de su empeño por «elevar» a través de la palabra, «el mundo hacia lo puro, lo verdadero y lo inmutable». Mediante un estilo severo ―si bien repentinamente libre, onírico― expresó el desconsuelo y la extrañeza de ser hombre. «Un libro», dijo, «tiene que ser el hacha para el mar helado que llevamos dentro»; no de otro modo habría de golpear su obra contra los horrores de este siglo.

En vida editó La metamorfosis, cuentos aislados, colecciones de textos cortos y el primer capítulo de América. Había pedido la destrucción de sus escritos inéditos ―así, las novelas incompletas El castillo y El proceso―, pero la petición fue denegada. Después de su muerte se han publicado casi todos.


COLECCIÓN «BIBLIOTECA DE EL SOL»

El Sol fue un periódico fundado en 1990 por el destacado editor y mecenas cultural español Germán Sánchez Ruipérez (Peñaranda de Bracamonte, Salamanca, 1926—República Dominicana, 2012), a la sazón fundador y presidente del grupo editorial Anaya y de La Casa del Lector de Madrid. ​La publicación se inspiró en el diario El Sol, histórica cabecera madrileña fundada en 1917 y desaparecida con la Guerra Civil de 1936.

Dirigido por el periodista José Antonio Martínez Soler (JAMS) y editado por Cecisa (Grupo Anaya), el nuevo periódico El Sol fue el primer diario español que contó con una redacción totalmente informatizada. En 1991, El Sol se convirtió también en el primer diario nacional con regalos promocionales, fomentando la lectura y la cultura con una colección de libros en formato económico, denominada Biblioteca de El Sol, editados, al igual que el periódico por Cecisa (Compañía Europea de Comunicación e Información, S.A.). Llegó hasta los 325 títulos, muchos de los cuales comienzan a ser muy buscados por coleccionistas de rarezas y curiosidades editoriales.

Esta colección fue muy popular durante su lanzamiento y ha adquirido un considerable potencial de revalorización en el tiempo, no por razones de calidad técnica editorial sino de índole literaria, artística e histórica: la efímera existencia del periódico con el que se distribuyó y de la empresa editora Cecisa; el que detrás de esta iniciativa de fomento de la lectura se encuentre el empeño personal del reputado editor y mecenas cultural Germán Sánchez Ruipérez; la gran calidad literaria de las obras publicadas, tanto las clásicas y contemporáneas como los libros que se editaron exclusivamente para esta colección; el innovador formato de edición y promoción; la publicidad inserta en un faldón de portada y a toda página en contraportada; las ilustraciones de las portadas, con el característico diseño gráfico de Rodrigo Sánchez sobre el arte conceptual firmado por un amplio elenco de dibujantes e ilustradores nacionales: Luis Mesón, Ángel Uriarte, Carlos Arroyo, Humberto Blanco, José Carlos Cazaña, Ana Isabel González, José L.N. Salinas, Carmen Cano, Natalia Parejo, Sergio Señán, Carmen Trejo, Ricardo Salvador, Jesús Rica, Emma Navarro, C.C. Nieto, Miguel Gutiérrez, Carlos Requejo, José María Requejo e Ignacio Catalán.

El periódico El Sol existió apenas durante dos años, cerrando en 1992 como consecuencia de las bajas ventas y su inestabilidad económica y directiva.

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