El escultor catalán Julio Antonio (Mora de Ebro, Tarragona, 1889 - Madrid, 1919) es considerado como uno de los pioneros en la renovación de la escultura española. A pesar de su prematuro fallecimiento con treinta años, su obra produce una verdadera transformación en las formas, conceptos y valores de la escultura española.
Su trabajo es apreciado por importantes intelectuales de la época, con los que Julio Antonio comparte el espíritu regeneracionista, que propugna la modernización de España. En su obra es evidente el clasicismo como fundamento creativo. No solo se trata de su aspecto formal, sino también de la idea de integración de contrarios, armonía y equilibrio, que forma parte de la teoría de pensamiento que desarrolla José Ortega y Gasset. El filósofo español no es el único que valora la aportación de Julio Antonio a la escultura. Los escritores Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez, Ramón Pérez de Ayala o Ramón María del Valle-Inclán se muestran igualmente entusiastas respecto a su obra.