Titania 2008- 133 paginas. portada plastificado brillo
Heredero de René Guenon en muchos aspectos, Julius Evola se ha separado de él especialmente a la hora de evaluar la participación del cristianismo en la Tradición primordial. El título de nuestro trabajo menciona ambos autores en un orden inverso al cronológico, pues, aunque anterior a la investigación de Julius Evola, el análisis de René Guenon es más profundo y constituye un jalón decisivo en la búsqueda de este "supra-cristianismo" del que habla Mircea Eliade. Julius Evola niega, en efecto, cualquier valor iniciático al cristianismo de los orígenes. Si bien subraya en ocasiones, en un loable rasgo de honestidad intelectual, el sentido esotérico de algunos fragmentos de los Evangelios o de las epístolas de San Pablo, no asigna a estas últimas más que una tradicionalidad accidental, en absoluto inherente a la esencia misma de las doctrinas evangélica y paulista. Si la Iglesia Católica y la Cristiandad Medieval revistieron un carácter más tradicional -aunque imperfectamente en lo que concierne a la primera- lo deben, no a la expansión intrínseca del cristianismo de los orígenes, sino a la aportación respectiva de la romanidad clásica y del ethos nórdico-germánico. Para René Guenon, por el contrario, el "cristianismo primitivo" es de esencia esotérica y conoce, bajo la forma de los sacramentos, la vía iniciática común a todas a las grandes religiones tradicionales. Este cristianismo tradicional culmina en la Edad Media, sin que se muestra preponderante, en esta expansión espiritual, el papel del sustrato étnico "bárbaro" y vestigios de la mentalidad romana. Al margen de una decadencia interior debida al declive de su conciencia esotérica y a la sacralización de sus ritos, el catolicismo se ha convertido a los ojos de René Guenon en la sola fuerza capaz de regenerar a Occidente en un sentido tradicional.