La literatura de fútbol no existe. Lo que sí existe es la literatura. Por suerte, su contundencia y su brillo no dependen del tema que aborde una trama. El fútbol es, le pese a quien le pese, la manifestación cultural más popular y trascendental del mundo. Entonces, si es el tema central de una novela me parece lógico, no hay diferencia alguna con otra sobre política, religión, la historia del arte o el calentamiento global. Lo que denomina el valor de una obra es su construcción sólida y el latido del texto. Punto. Eso es lo que tiene Caballo: la voz del narrador en tercera llena de verosimilitud al jugador, un personaje entrañable que habita un fútbol disidente, pero no solo lo habita, lo trasciende, lo sufre y lo ama. Agustín Lucas escribe tan bien, con tanta identidad y tan lejos de las apariencias, que a los lectores no nos queda otra que agradecer. Y celebrar, claro, eso que tanto le costó al jugador. Leandro Gabilondo El envío se realizará en 48/72hrs.