Sarah anhelaba algo más en la vida, y Max estaba dispuesto a ayudarla a conseguirlo. Una noche, Max Monroe se encontró con una mujer dormida en su jardín. Consciente de que no era un príncipe azul, se preguntó qué pasaría si la despertara con un beso. Sarah Jennings soñaba con un hombre sofisticado como Max, pero descubrió que su inocencia no lo asustaba; al contrario, parecía dispuesto a mostrarle cómo vivir la vida a su manera. Esta es la edición en portugués de la novela.