En la Cataluña medieval, el maestro de obras Prim Llombard recibe el encargo del conde de Besalú de construir un puente fortificado. A pesar de que los habitantes de la villa ven esta obra como providencial, el constructor pronto sufre los obstáculos de una intriga para favorecer que otro señor se apodere del condado. Los conspiradores usarán todos sus poderes para conseguir su objetivo. Confinada en el barrio judío, la comunidad judía pasa a ser un apoyo indefectible en el intento de atajar este ataque. El hijo adolescente del maestro de obras, Ítram, se ve abocado a los peligros de esta lucha por el poder, pero al mismo tiempo accede al mundo secreto de los judíos, donde conoce a Jezabel.