El maestro de obras Prim Llombard recibe el encargo del conde de Besalú de construir un puente fortificado. A pesar de que los habitantes de la villa ven esta obra como providencial, el constructor pronto sufre los obstáculos de una intriga para favorecer que otro señor se apodere del condado. Los conspiradores usan todos sus poderes al alcance, naturales y sobrenaturales, para conseguir su objetivo. Confinada al call, la comunidad judía pasa a ser un apoyo indefectible en el intento de detener este ataque. Proveniente de la Lombardía con su padre, el hijo adolescente del maestro de obras, Ítram, se ve abocado a los peligros de esta lucha por el poder, accediendo al mundo secreto de los judíos, donde conoce a Jezabel.