En un pueblo andaluz a principios del siglo XIX, el astuto tío Lucas, dueño del molino y esposo de la bella Frasquita, atrae con sus encantos a gentes de abolengo. El corregidor del pueblo, prendado de Frasquita, decide hacerla suya urdiendo una patraña para detener a Lucas. Alarcón plantea un conflicto cómico con toques impresionistas, entre el realismo y el sainete, en una anécdota con personajes diseñados plásticamente, concluida por un autor omnisciente y burlón.