Hegoi es un niño con una gran afición por los dulces desde que era un bebé. Sus padres tenían que mojar su chupete en algo dulce para que dejara de llorar. A medida que Hegoi crece, su anhelo por los dulces se fortalece en lugar de desvanecerse; cuando tiene ocho años, tiene que ponerse su primer juego de dientes postizos. Pero tampoco le duran mucho, y tiene que ponerse diferentes tipos de dientes (dientes de oro, dientes de Drácula, dientes de conejo), teniendo diferentes aventuras con cada juego.