En este ensayo, Sigmund Freud explora la cuestión del análisis profano, abordando el debate sobre quién está calificado para ejercer el psicoanálisis. Freud argumenta que la formación y la legitimidad de un psicoanalista deben derivar del propio psicoanálisis, más allá de la formación médica tradicional. El libro examina los argumentos a favor y en contra de permitir que personas sin formación médica practiquen el psicoanálisis, defendiendo la idea de que la práctica no debe limitarse exclusivamente a los médicos. Este trabajo invita a la reflexión sobre la naturaleza del psicoanálisis y la formación necesaria para su práctica.