En este breve ensayo, Gisbert Greshake aborda la pregunta universal sobre el sufrimiento y la existencia de un Dios de amor. Explora cómo el dolor se manifiesta en diversas formas, desde catástrofes naturales hasta enfermedades, y cómo estas experiencias desafían nuestra comprensión de la fe. Greshake invita a reflexionar sobre el sentido del sufrimiento y la posibilidad de encontrar a Dios en medio del dolor, ofreciendo una perspectiva teológica sobre este misterio.