Ariadna recuerda aquellos veinte días felices que pasó en la aldea con su abuelo Valente, aprendiendo los nombres de los árboles y los sonidos del río. Una novela emocionante sobre los lazos familiares y el descubrimiento del mundo a través de los ojos de una niña. Una historia que describe de qué estamos hechos y cómo ordenamos nuestras prioridades en la vida.