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Compañías
Coproducción Irlanda-Reino Unido-Canadá-Corea del Sur-Estados Unidos; Element Pictures, Fruit Tree, Square Peg, CJ Entertainment, Fremantle Media North America. Distribuidora: Focus Features, Universal Pictures
Género
Comedia. Ciencia ficción. Thriller | Comedia negra. Extraterrestres. Remake
Sinopsis
Dos jóvenes conspiranoicos secuestran a la poderosa presidenta de una gran compañía, convencidos de que se trata en realidad de una extraterrestre decidida a destruir el planeta Tierra. Remake del film coreano "Save the Green Planet".
CRITICAS
Antes de nada, ¿es una buena película? Sí, y mucho más que eso: es una obra que demuestra que Giorgio Lanthimos sabe adaptarse a los tiempos que corren. Basada en la cinta surcoreana Save the Green Planet! (2003), Bugonia reinterpreta su premisa bajo una mirada profundamente actual.
Donde el original exploraba los traumas políticos de Corea del Sur, Lanthimos traslada la historia a un presente dominado por la desconfianza hacia las corporaciones, la paranoia digital y la pérdida de fe en las instituciones. Es una película absolutamente moderna, inquietante y necesaria.
Vimos Bugonia en el Festival de Sitges 2025, y sin duda es una de las propuestas más potentes y provocadoras del año: una sátira política disfrazada de thriller psicológico, que merece ser vista y debatida.
Bugonia comienza como una historia absurda más propia de una película chorra de hace 10 años: dos conspiranoicos secuestran a una poderosa ejecutiva convencidos de que es una extraterrestre que planea destruir la Tierra. Lo que suena a comedia barata pronto se transforma en un estudio inquietante sobre la locura, el poder y la verdad.
Lo mejor de Bugonia:
Dirección impecable: Lanthimos firma aquí una película equilibrada. No tan barroca como Pobres criaturas, pero sí más contenida y calculada, recuerda en cierta medida a Canino.
No apta para todos: su tono violento final, su ambigüedad política y su ritmo pausado pueden alejar al espectador más impaciente y al que espera una película sin sangre.
Aun así, la combinación de actuaciones, atmósfera y discurso político la eleva por encima de sus debilidades.
Lanthimos usa el secuestro como excusa para hablar del ruido ideológico de nuestro tiempo: Teddy (Plemons) encarna al ciudadano desorientado, perdido entre conspiraciones, teorías y miedos que se proyectan continuamente en internet. Michelle (Stone), en cambio, representa el poder económico que domina el mundo con sonrisa impecable y total falta de remordimientos.
El enfrentamiento entre ambos no trata de quién tiene razón, sino de cómo ambos viven atrapados en un sistema que los supera. Y es ahí donde Lanthimos brilla: mostrando la locura colectiva de una sociedad que ya no distingue verdad de ficción.
La película juega con nosotros sin parar haciéndonos bailar al son de lo que es verdad y lo que no, nos hace replantearnos si estamos haciendo bien dejándonos llevar por la paranoia de Teddy o por el contrario si lo correcto es sentir pena por la vulnerabilidad a la que nos lleva pensar Michelle, y eso es un puntazo por parte del director, y todo para llevarnos a ese final…