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Compañías
Orion Pictures
Género
Acción | Policíaco. Mafia
Sinopsis
Dos agentes de policía, Doc y Spider, acuden a los bajos fondos de Chicago haciéndose pasar por drogadictos. Bajo la vigilancia de sus oficiales intentan llevar a cabo una gran compra de cocaína a una familia sudamericana, pero el plan no resulta y uno de los traficantes los mata a sangre fría. La investigación de los hechos es encargada a Eddie Cusack, un duro sargento conocido por determinación a la hora de hacer cumplir la ley.
CRITICAS
De nuestro lado: Chuck Norris. Su posición es la nuestra, lo dice varias veces en el film: “di la verdad”, el otro no se entera, yo sí y la digo: Muy bien Norris.
Norris, absorbido en la vida real por la imagen de sus papeles, de cara al público no cae bien a todos. Y eso es bueno porque ante el clásico modelo de esquema de thriller policíaco que es el que se presenta, el protagonista debe ser antagonista al mismo tiempo (el que le joda a algunos le hace gustar más a los otros).
Henry Silva es pura mierda en la parte opuesta, por tanto acertado en el casting. Molly Hagan enternece. Perfecta para el papel. La chica debe ser inocentona como ninguna, una ninfa, claramente virgen y con las vestiduras abiertas, estará atada como el rehén de un bestia de minotauro dispuesto a ventilársela después de comer y eructar.
Norris se adentrará en el laberinto. Norris se desplaza por el film sobre una preciosista fotografía ochentera con vehículos que vuelan, correrías, explosiones, droga y policía corrupta, la fauna más alegre y útil para este trallazo que aun siendo de Norris, se corta un poco y no es excesivamente violento, mantiene la calma y es reposado, acercando así el film al público timorato para que se vaya iniciando. Una dirección amortiguada y efectiva.
Los detalles son de lujo. Es grandioso cuando Chuck sube al yate a visitar al villano y de una hostia manda al agua dos veces al tonto del matón. Es una secuencia de un ingenio sublime que alcanza un clímax auténtico. Los diálogos son profundos: Dice Chuck:
-No es amenaza, es tradición.
La oración lleva un núcleo implícito: el hostión.
Observemos que Chuck cuando dispara o golpea (hostiones matizando núcleos) nunca mira el objeto directo, lo hace siempre con la vista al frente aunque tenga que repartir a todos lados. Se debe a su capacidad dimensional absoluta del espacio circundante. Detalles de categoría que, de rebote, imprimen carácter al espectador que lo aprecie.
Código de silencio es un film completo en componentes de género y que para lo que se cocinó, es un producto de acabado brillante.