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Compañías
Oddfellows Entertainment, Range Media Partners, Wayward Entertainment, Welcome Villain. Distribuidora: Neon
Género
Thriller. Terror | Sobrenatural. Folk Horror
Sinopsis
Una pareja, para celebrar su aniversario, hace una escapada romántica de fin de semana a una cabaña aislada. Cuando Malcolm (Sutherland) regresa repentinamente a la ciudad, Liz (Maslany) se encuentra aislada y en presencia de un mal indescriptible que desvela los horripilantes secretos de la cabaña.
CRITICAS
Qué alegría haber asistido al preestreno de la última joyita twisted del bueno de Oz Perkins. Ya desde el inicio todo jugaba a favor: nos reciben con trocitos de pastel de chocolate, pósters recién salidos del horno promocional y una presentación muy ingeniosa de Xavi Sánchez Pons, que entre humor, referencias pop y desvíos calculados consiguió colocar al público en el punto exacto de desconcierto simpático antes de arrancar.
La película lo tiene todo. Una estética cuidadísima. Una cabin in the woods que no es la que uno espera y que se va revelando como un pequeño enigma arquitectónico. Una atmósfera que se desliza como una corriente fría por detrás de la nuca. Planos inquietantes que funcionan como pequeñas trampas sensoriales. Un uso brillante de los desenfoques que convierte lo borroso en amenaza. Y una experimentación digital que añade un punto de rareza eléctrica muy propio de Perkins.
He visto críticas señalando problemas de guion y, sinceramente, me entristece lo cuadriculada que puede ser la gente. Perkins nunca ha escrito para satisfacer la necesidad de explicarlo todo, sino para dejar que el espectador se pierda un poco y descubra cosas entre sombras.
Como curiosidad, hubo un momento más terrorífico que cualquiera de los diseñados por la película. Tras unos veinte minutos, cuando mi grupo de amigos y yo estábamos ya abducidos por completo, apareció un ser cuya presencia generó más miedo del previsto. Portaba un cubo de palomitas del tamaño de la Sagrada Familia y poseía el talento inquietante de producir todos los ruidos desagradables posibles en una sala de cine: mascaba, rumiaba y sorbía mucosidad con la dedicación de una pesadilla sonora dedicada exclusivamente a la fisiología humana. Una especie de monstruo de las galletas con sinusitis. Su presencia era tan perturbadora que no fui capaz de girarme a mirarle.