Descripción:
Un conjunto único de 26 crucifijos de devoción, fijados sobre un gran tablón (230 × 96 cm), que refleja la evolución iconográfica y técnica de finales del siglo XIX al XX. La mayoría son tallas de madera policromada atribuibles a talleres filipinos de influencia barroca adaptada (23 ejemplares), acompañados por dos crucifijos esculpidos en hueso (de factura delicada, pulido y ligeramente teñido) y una pieza en terracota de factura más tosca y representativa de un estilo cercano al barroco italiano del siglo XVIII. Entre ellos destacan las poses dinámicas y a veces raras, torsiones de tronco, piernas cruzadas o paños en súbito movimiento, que hacen de esta colección un sorprendente muestrario de posturas de Cristo crucificado.
Datación, estilo y procedencia:
La colección se completó en 1945, dato reflejado en un cartel donde viene el nombre de la persona que lo hizo, así como el año en que se completo la colección, pero las piezas son anteriores. Las tallas de madera son mayoritariamente filipinas de finales del siglo XIX, los crucifijos de hueso datan igualmente de finales del XIX, y el único ejemplar de terracota podría proceder de un taller italiano del siglo XVIII, reflejando un barroco tardío europeo.
Características técnicas:
Madera policromada: 23 crucifijos con clavos metálicos, retoques de sangre en rojo y sombras en pliegues.
Hueso: 2 crucifijos de bulto redondo, pulidos, con pequeños tornillos de fijación.
Terracota: 1 crucifijo modelado, sin policromía más allá de restos de esmalte, cruz posterior de madera.
Todos los ejemplares están atornillados al respaldo, que conserva la tela damascada original.
Dimensiones:
Respaldo: 230 cm (alto) × 96 cm (ancho)
Cristos de todas las medidas. El mas grande mide 55 x 35 cm aprox
Terracota: 31 cm (altura) × 18 cm (ancho)
Huesos: 15–18 cm aprox.(de altura)
Estado de conservación:
En general buena conservación. Las tallas de madera presentan pérdidas puntuales de policromía en bordes y extremidades sin fisuras estructurales; los crucifijos de hueso muestran envejecimiento uniforme con microfisuras propias del material; el terracota conserva ligera pátina de uso. Los crucifijos están atornillados al tablón.
Preferible recoger en mano sin ningún coste, pues la pieza tiene unas medidas y peso considerables.