En las islas Galápagos, una enorme iguana se convierte en símbolo de supervivencia, libertad y resistencia frente a la ambición humana. A través de una historia intensa y cargada de crítica social, Vázquez-Figueroa construye una poderosa metáfora sobre la naturaleza, la explotación y la lucha por la dignidad en un mundo dominado por intereses sin escrúpulos.