Frisch, Max: Homo Faber, Barcelona, Circulo de Lectores, 1991, Rústica con cubuiertas, 239 pág, 21x14
La editorial Suhrkamp (Frankfurt) publica en 1957 la novela Homo Faber. Su autor acaba de decidirse definitivamente por el mundo de la escritura, y, en consecuencia, ha clausurado su estudio de arquitecto. La novela trata la descomposición personal de un homo faber, de un hombre de acción y técnico, desde una perspectiva humanista. Se han querido ver en Homo Faber elementos autobiográficos. Sin embargo, no es necesario recurrir a ellos para leer la novela como estudio de la desintegración de una personalidad construida desde las perspectivas de una sociedad tecni-ficada y consumista; para interpretar la obra como estudio de una dificultosa búsqueda de identidad del protagonista como análisis de la determinación del Yo en el mundo actual. Faber es un técnico: el mundo que describe es el de nuestra sociedad y sus modos de vida.
Homo Faber lleva como subtítulo Un informe. Y efectivamente se inicia en el estilo protocolario del informe, un informe en primera persona en que Faber, técnico y montador de turbinas en países en vías de desarrollo, narra los acontecimientos ocurridos en un lapso de tiempo determinado. La interpretación del mundo de Faber se basa en leyes de probabilidad y estadística, en el trabajo y el aislamiento personal, en las relaciones distanciadas con otras personas (por ejemplo, mujeres). Faber cree estar en un mundo interpretado y reconocible, y explica así su actuación en él. Pero en el viaje de trabajo que realiza a América Latina, una serie de casualidades empiezan a poner en cuestión radicalmente su interpretación del mundo y la vida. Los personajes que reaparecen en su entorno le obligan a enfrentarse con su pasado olvidado, a dar cuenta de él, a aceptar el paso del tiempo, la vejez y la enfermedad, el sentimiento de culpa, a incluir razonamientos no estadísticos y objetivos en sus interpretaciones de la realidad y las personas.
La obra se muestra así como la descripción de un proceso de búsqueda de sentido de la vida desde presupuestos humanistas: a ello responden la utilización y el nuevo valor del mito. Este sirve metafóricamente para mostrar que la técnica, la estadística y el cálculo de probabilidades, la producción y el consumismo no proponen al ser humano una estructura ordenada del mundo en la que se pueda integrar sin problemas ni preguntas abiertas.
De la Introducción de Marisa Siguán
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