Wagner, Richard: Mi vida, Madrid, Turner, 1989, Tapas duras con sobrecubiertas, 779 pág, 22x14 firma anterior propietario
Luis II de Baviera escribió así a Wagner el 28 de mayo de 1865: «¡Me proporcionaría usted una inexpresable alegría con una descripción detallada de su andadura espiritual y también de su vida exterior!» No hubo de rogar en vano. Sólo habían transcurrido pocas semanas desde el estreno en Munich de Tristán e Isolda, cuando Cosima von Bülow empezó a tomar el dictado de uno de los más excitantes y cuestionables relatos de una vida, que reventó asimismo la hechura normal como casi todo aquello en lo que puso manos este hombre genial: un cuadro de época de gigantescas dimensiones épicas, del linaje del siglo diecinueve, novelesco y de ancho aliento.
Y no menos novelesco y enredado debía llegar a ser el camino que tomó esta autobiografía como libro, escrito a lo largo de quince años en medio de un tormentoso arriba y abajo.
De las cuatro partes que lo componen Wagner hizo imprimir una edición privada de dieciocho ejemplares en total, destinados a su familia y a unos pocos «amigos probadamente fieles»: el rey, Franz Liszt, Otto Wesendonk, Jakob Sulzer, la condesa von Schleinitz,
Mathilde Maier... Pero tras la muerte de Wagner, Cosima pidió a estos amigos la devolución de los ejemplares, los más de los cuales fueron destruidos. Así, largo tiempo no se supo prácticamente nada de la existencia de esta autobiografía, hasta que en 1911 apareció la primera edición pública con numerosas erratas y un total de diecisiete pasajes suprimidos o modificados. La mal llamada edición «crítica» de 1923 no corrigió estas deficiencias, por lo que todas las posteriores no han sido ni completas ni fieles.
Hasta 1963 no fue publicada la primera edición verdaderamente completa basada en el manuscrito del escrito al dictado tal como hoy se conserva en el Archivo Nacional Richard Wagner, en Bayreuth; y en esta edición se fundamenta la presente versión española, que por tanto es también la primera íntegra en castellano y directamente traducida del alemán. Como la autobiografía quedó detenida en la fecha del 5 de mayo de 1864, día del encuentro de Wagner y el rey de Baviera, el editor alemán decidió llenar la laguna hasta la fecha en que Cosima inició sus Diarios, el 1 de enero de 1869, con los llamados Anales, esto es, noticias breves llevadas por Wagner a manera de diario hasta finales de 1868. La edición española reproduce los Anales así como todas las notas de la edición alemana de 1963, ampliadas aquí y allá para completar datos y proporcionar información complementaria a un lector que en principio no tiene que dar por sabidas cosas quizás obvias para los alemanes; en función del mismo principio de mejor información, también se ha reproducido ampliado el copioso e imprescindible índice onomástico.
El traductor español ha respetado escrupulosamente la estructura de la obra y ha procurado verter al castellano, dentro de los límites de toda traducción, la característica manera de expresarse1 de Wagner y su diversidad estilística, conservando también el poderoso ritmo narrativo de las cuatro partes de la autobiografía, que constituye un excepcional documento histórico-cultural entre la época de Goethe y los años de la unificación de Alemania, además de ser el protocolo de la lucha de Wagner por la autorrealización fiel a la concepción, y como «drama», no la más pequeña de sus obras.
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