La novela se centra en la experiencia de una generación de jóvenes españoles nacidos después de la Guerra Civil, quienes crecieron sin conocer directamente los horrores del conflicto, pero cargan con sus consecuencias invisibles y persistentes El protagonista, inicialmente seminarista, abandona ese camino al descubrir que fue adoptado, lo que desencadena una profunda crisis de identidad y fe
La historia se estructura en torno a tres etapas de “corrupción” sucesiva:
A través de un viaje por Europa, el protagonista se enfrenta a experiencias que erosionan cada uno de esos pilares: pierde la fe religiosa, luego la confianza en los demás, para finalmente caer en una pérdida de fe en su propia identidad, llegando incluso a cambiarse el nombre (adopta identidades como "Mylkas, el lituano") y enfrentarse a tendencias autodestructivas
La prosa es intensa, violenta y desesperada. La novela refleja con crudeza las dudas, el inconformismo y el desconcierto de una juventud atrapada entre la opresión del pasado y la búsqueda de sentido del presente