Un sí en la noche(Sor María Resurrección La Hoz). Federico Elorriaga. Editorial Mensajero. Primera edición. 1999.Para una mirada superficial, que calibra la vidade los hombres por sus éxitos o por su fama,sor Resurrección seria casi nada; sería solamenteuna mujer que, siendo aún joven, tuvo unaenfermedad grave y que, como tantos, fue adescansar para siempre bajo tierra.Ante su postración en una silla de ruedas,alguien podía pensar que la tristeza se hizocarne en el corazón de sor Resurrección; que supaisaje interior era como un paisaje exterior enel que el sol parece opaco; el arroyo estancado;los colores de las flores sin brillo; las hojasmustias. ¿Fue su vida sólo melodía llena de dolor?¿O también de esperanza?¿Fue su vida un cantocomo de lágrimas que se va desgranando sobrela ciudad y el monte? Por haber dado un sí incondicional a Dios su canto fue un tanto silencioso, como si estuviera recogiendo el canto de la tierra, de los ríos, de las raíces. Su sufrimiento vivido desde la fe y el amor,en el surco que ya sueña con la cosecha.En su silla de ruedas fue entregando su vida,pero no con cuentagotas, ni con gestosextravagantes y falsa teatralidad. La vida laentregó sencillamente, sin publicidad, como elagua de la fuente, como la madre que da elpecho al niño, como el sudor humilde delsembrador. Por eso, en esa tierra de dolor, fue naciendo laflor de la alegría y del gozo. En su tierra de sufrimiento fue naciendo la flor de la esperanza.