Un clásico imprescindible y el primer intento sistemático de aplicar a las artes visuales los principios de la psicología de la gestalt. Con un enfoque eminentemente práctico, Arnheim deslinda los componentes básicos de la obra de arte (equilibrio, forma, desarrollo, espacio, luz, color, movimiento, dinámica, expresión), haciendo la lectura accesible tanto para el lector especializado como para el aficionado.